Prefab Sprout, Toda la Vida Tiene Música, hoy...

Let’s Change The World With Music, nada menos. No sé muy bien cómo enfrentarme a este disco, o, mejor dicho, no sé muy bien cómo enfrentarme a escribir sobre este disco. Es tan especial a tantos niveles que uno teme que las palabras, que siempre se suelen quedar cortas para expresar emociones y sensaciones, sean en este caso aún más limitadas de lo habitual. Si quieren un resumen que les ahorre divagaciones, baste con decir que es maravilloso, una auténtica preciosidad.
Si quieren más datos, aunque seguramente ya los hayan leído por ahí, este es un disco que Paddy McAloon, el artífice de Prefab Sprout, tenía guardado en algún cajón desde hacía mucho tiempo. Casi veinte años, en realidad, pues estaba previsto que fuera la continuación del gran Jordan: The Comeback. Pero el azaroso destino decidió que no se haya publicado hasta finales de 2009.
Otro aspecto que lo hace especial para mí es uno un poco macabro: habiendo leído sobre los problemas de salud que ha sufrido en los últimos tiempos Paddy McAloon y viendo el aspecto de casi anciano que ha adquirido, hice una inconsciente asociación de ideas y no pude evitar pensar que no me hubiera sorprendido la publicación de Let’s Change The World With Music como álbum póstumo. Por supuesto, deseo decididamente que Paddy viva muchísimos años y nos siga deleitando con su grandísimo talento, y a poder ser, sin espaciar tanto sus obras en el tiempo, pero ese sentimiento ha estado ahí intermitentemente durante las últimas semanas.
También lo hace especial el hecho de que sea una gran celebración (con tintes espirituales, algo muy presente en McAloon como persona) de la música, de todo lo que aporta al mundo en general y, he de decirlo, al mío en particular, hasta el punto de haberse convertido en mi principal pasión vital. Y esos agradecimientos que él hace a la música, los hago yo míos también, y nunca antes los había visto expresados con tanta precisión
Debería ahora hablar, supongo, de las canciones, pero ya he advertido que me sentía más limitado que nunca por las palabras, así que la única recomendación que puedo hacer es que lo escuchen de principio a fin, y espero de verdad que se deleiten tanto en él como yo lo he hecho. Al final, hasta da un poco de rabia que haya un tema tan perfecto (¿el mejor de Prefab Sprout) como “Music Is A Princess” sobre el que volver a poner el foco, porque todos los demás le van por muy poco a la zaga.
Algunos lo llamarán cursilería, yo lo llamo… belleza. No me canso de repetirlo: gracias a la Música; gracias, Paddy.
