Andrés Calamaro, impecable

Impecable. Ese adjetivo define mejor que cualquier otro la performance de un extrañanamente hierático Andrés Calamaro en Rosario.
Con una lista de temas que se acerca a lo deseado por cualquier "calamaresco/a" que haya pisado los 40 y tenga a El Salmón y Honestidad Brutal como dos discos de cabecera.
Calamaro pisó las tablas con un extraño "pucherito" en su semblante, el que mantuvo a lo largo de todo el recital. Vaya uno a saber por qué. Tampoco importa demasiado. Subió y fue directo a su guitarra.
Sin mohínes pero con mucho oficio desempacó viejas perlas que dormitaban en su malesta de cantautor prolífico, exuberante, grandioso.
Andrés corrió esta vez su poderosa catarata hitera y puso sobre escena otros hits, claro que sí. ¿O no lo son "All you need is pop", "Para seguir", "Plaza Francia" y otras memorables piezas para ese público que fue creciendo junto a este pedazo de músico, lubricado cada vez más por una apertura estilística y mental que lo encuentra pleno, y más artista que nunca?
Calamaro demuestra que hay otra Argentina que esa que se ve en "lo de Tinelli", sin necesidad de arroparse en cualquier elitismo desabrido. En este Mundo Calamaro los pibes escuchan de qué va eso de "romperse la camisa, debajo de la brisa de un ventilador". Y se deslumbran con "Volver".
Con casi todas las canciones en un tempo menor, pero con un despliegue vocal más jugado de parte de Calamaro, cada vez más convertido en un "crooner", el show vuelve a generar en la audiencia la expectativa de saber qué tema es el que viene. Y se agradece.
Ya está (desde hace tiempo) en la punta de la pirámide del rock argentino. Este martes en Rosario lo demostró con creces. Aunque con mala cara. Eso es lo de menos.
La exquisita versión de "No tan Buenos Aires", la cuasi balada now de "Te quiero igual", mostraron a un cantante con trabajo vocal, con esos yeites dylanianos de trabajar con capas y jugar al ping pong con la voz.
La imponente pared vocal femenina que cantó a rabiar Crímenes Perfectos alivianó el rictus de Calamaro, como si se hubiera nutrido de un vaho anímico. Y ya, claro que siempre es bienvenido el Andrés chispeante.
Pero ese era el plus para una noche hermosa.

Sensu dijo
BUENISIMO ANDRELITOOOOOOOOO!
5 Mayo 2010 | 08:10 PM