Para subirse a la montaña herética

El nuevo disco de The Mountain Goats, "Heretic pride" es un calidoscopio.
Es en torno a las estrellas, que giran los protagonistas de distintos colores. Hasta parecensepararse del todo uno del otro y del centro, como pequeños astronautas de una nave que ha explotado. Pueden seguir hablando entre ellos pero no se ven.
Una autopista que es “Sax Romher # 1” pasa por alto muchos de los parámetros; un par de cuerdas golpeadas de manera que se confunde con la percusión a veces.
“San Bernardino” es el centro de un ojo sinfónico y los colores se mezclan alrededor; abre los brazos a once colegas.
Se sienten suaves todos los relatos posteriores. “Autoclave” es una historia contada en dos partes por la voz y el coro, es fuerte y movediza, se desarrolla por encima de una luz intermitente que es todo lo que sucede detrás de escena.
“New Zion” es interesante por los elementos: el órgano y los coros, los cambios de velocidad y que nos remita a una isla. “So Desperate” es casi a capella, introduce a Lovecraft y a Bradbury y vemos los cráteres de la luna.
“Tianchi Lake” vuelve el rostro como un cuento en primavera. La letra es clara y es acompañada por una guitarra evidente y un piano escondido. “How to Embrace a Swamp Creature” presenta una narrativa nueva fuera del elemento propio. Cuentan hechos, de fechas y latitudes disímiles. Es septiembre y en un lago, en un baño público hace tiempo. Las historias crean a los personajes que giran en torno a una estrella, como un calidoscopio.
