ESBJORN SVENSSON, UN GENIO QUE SE FUE
Si, vuelve Luces de la Ciudad tras un período de reposo. Lamentablemente con una pérdida enorme para la música. Ya vendrán todas las reseñas esperadas. Ahora es tiempo de recordar a un genio del piano, al que los diarios y medios especializados de Argentina no le dedicaron ni una línea. Es más, creo que los críticos ni se enteraron que existió el Vikingo de las teclas.
El pasado 16 de Junio de 2008 fue una fecha no grata para el mundillo del jazz, el pianista de jazz sueco Esbjorn Svensson, cuya fusión de melodías líricas y música electrónica inspirada en el rock abrió terreno en el jazz moderno, murió en un inexplicable accidente de buceo, tenía 44 años.
El trágico episodio ocurrió en las aguas de una pequeña isla cerca de Estocolmo, donde el músico se encontraba de vacaciones.
Svensson y su banda obtuvieron elogios de la crítica por su álbumes, ganaron varios premios incluido el Guiness Jazz. El grupo también fue nombrado mejor artista internacional en los premios BBC Jazz de 2003. Dos años después, fue la primera banda europea de jazz que apareció en la portada de la revista especializada Downbeat en Estados Unidos.
Svensson contribuyó de manera instrumental con el jazz contemporáneo. La banda, también conocida como EST.
LUCES DE LA CIUDAD se ocupó de reseñar a este estupendo trío el 27 de julio de 2007. Vale reiterar el post, que, además, se puede encontrar en los archivos del blog. Chau, Esborn. Nos queda tu música.
Svensson Trío, música para volar
El antiguo Esbjörn Svensson Trio abrevió hace ya tiempo su denominación. No para hacer más comercializable su propuesta obviando la difícil pronunciación del nombre de su líder y pianista, sino como reconocimiento de éste a la organicidad de verdadero grupo que hay en esta formación: sobre el escenario y en el estudio de grabación.
Ese rasgo de modestia habla mucho en favor de Svensson, porque, si hay algo en lo que se pongan de acuerdo todos los que han analizado o reseñado un trabajo que ya ha superado con creces su primer decenio es que han conquistado un sonido personal, reconocible y distinto al de cualquier otra formación piano-bajo-batería que brille a este o al otro lado del Atlántico. Ese factor distintivo y distinguido sólo es posible bajo un liderazgo clarividente, en una trayectoria sin bandazos y sin esfuerzos desesperados por aclimatarse a tendencias o modelos de más peso en cada momento.
Esta formación, por cauces distintos a los de Atomic y su devastadora sección de viento, demuestra en qué basan su auge actual los solistas y formaciones nórdicas: pasión. "Viaticum" es un álbum incandescente en el que el concepto de la elegancia está unido a la manera de retorcer las melodías de este devoto de Thelonious Monk que es Svensson. Como sólo sucede con los grandes, la improvisación nunca le conduce a callejones sin salida, sino a avenidas de creciente amplitud y luminosidad. La breve "The Well-Wisher" es tan efectiva como uno de esos singles pop adictivos de los buenos tiempos. Y si E.S.T. son muy buenos en la concreción, consiguen no perderse en exhibicionismos ni en divagaciones sobre la nada cuando, por ejemplo, el bajista Dan Berglund se pone a hacer virguerías con el arco hasta entrar en un proceso febril de cualidad hendrixiana (por momentos casi llegas a pensar que lo que oyes es una guitarra). Por no hablar de la facilidad del batería, Magnus Öström, para adentrarse en paisajes avecindados al rock sin pegar un porrazo de más. Sólidos y espectaculares.


Pato R. dijo
Además de lamentar la pérdida del nórdico, festejo la vuelta de MM a sus propias teclas. Desde la Ciudad de la Curia, barrio de San Telmo, te mando un abrazo. Pato R.
8 Septiembre 2008 | 05:46 AM