Friendly Fire, una genialidad de Sean Lennon
Hay discos que escucharás una vez, otros que no terminarás nunca y, los menos, que escucharás toda tu vida. Este último tópico es el que te ofrece "Friendly Fire", el excelentísimo nuevo disco de Sean Lennon.
Si alguien esconde la portada del cd y pregunta: "¿Qué estamos escuchando?", la primera respuesta será "algo maravilloso" o "Elliot Smith". Nada de eso, es Sean, quien se las ingenió para madurar un trabajo de esos que a lo largo del camino se convierten en imprescindibles.
Una textura sin complicaciones despeja las canciones de sobregragaciones. Una formación tradicional (guitarra, bajo, bata) le otorga a la voz de Lennon Junior una configuración tan suave, tan exquisita, como la de un ciruelo a punto.
La mayoría de las reseñas de "Friendly" parecen hacer base solamente en un supuesto paralelo entre la garganta de Sean y John. Un simplismo de los críticos, errados de cabo a rabo.
Sean se sacó sin complejos la pesada mochila de ser hijo del maestro y de Yoko. De hecho, tiene solamente dos discos editados, el notable "Into the Sun", del 98, y éste.
El álbum empieza a dirigirse hacia tu corazón con "Dead Meat", con destino de single e ideal para mirar el cielo azul mientras las olas golpetean por ahí. O para echarte un buen polvo, vamos.
"Wait for me" es una perla construida en base a notas sencillas y letra desgarrada. En verdad, varios de los temas están dedicados a la traición después del amor. La novia de Sean lo dejó por su mejor amigo. Y ahí va tratando de curar sus heridas.
En "Parachute", Lennon hijo recurre a los orígenes del brit pop, enlazando con "Friendly fire", canción que bien merece el título del laburo.
Juguetea con el brit, la psicodelia, el minimalismo folk, pero sin dejar jamásun regusto amargo. No es un disco triste ni melancólico. Es un discazo para cualquiera de las estaciones por las que transite tu alma.
"Headlights"hace recordar a Oasis, grupo que encanta a Sean (como encanta a cualquiera que crea que la música cambia la sangre).
En be theone aparecen unas cuerdas que por momentos llevan a la psicodelia y en otros te remontan a la estética musical sesentista
El disco termina con "Falling", una canción de amor, que logra la cuadratura del círculo, pletórica de armonías encantadoras y jugueteos acústicos.
La aparición de "Friendly friends" también sirve para poner al desnudo la esquizofrenia de las compañías discográficas locales: hasta el menos avispado de los marquetineros diría "editémoslo, el apellido vende por sí solo". Nada de eso. En Argentina no se consigue; lo propio sucedió con "Into the sun". Acá demasiado preocupados están con el box set del desastroso Cordera y su Bersuit (!!!puaj!!!). Diría el genial Luis Alberto: "La corderización del rock es menos seductora que la gorda culona del Gran hermano". Osito...
Por eso, lo mejor del 2007 tiene nombre y (qué) apellido: Sean Lennon. Fuego amigo, y del alma.
*Sean Lennon-Friendly Friends-Parlophone (importado).-

Lun dijo
lo escucharé a ver qué tal.
Saludos
15 Marzo 2007 | 04:54 AM