PJ Harvey vive en el corazón del pueblo
Como punto de partida, una aclaración: es imposible que sea objetivo con PJ Harvey. Me puede. Pero como te enseñan las escuelitas de periodismo siempre se habla o se escribe desde la subjetividad.
Dicho esto, digo lo otro: el "nuevo" disco de la británica, "PJ Harvey, the Peel Sessions, 1991-2004", es una lección de rock.
La morocha se metió 5 veces en el estudio del mítico John Peel (quien murió este año pero dejó una impresionante colección discográfica de bandas buenísimas) y crudamente reversionó temas de toda su carrera.
Arranca con "Oh, my lover" y allí mismo el corazón late a mil. “Oh, mi amante/ ¿Acaso no sabés que está bien?/ Podés amarla a ella/ Y podés amarme a mí al mismo tiempo/ Hay tanto que descubrir/ Yo sé que no tenés tiempo/ Oh, dulce/ Dame tus problemas, los guardaré con los míos/ Toma a tu medida/ Toma todo lo que puedas encontrar”. El corazón sobre todo, diría nuetro estelar Manuel Moretti.
A canto pelado y revestido con lo básico (guitarra, bajo y batería) Polly canta como sólo ella puede hacerlo. En "Victory" parece una asesina a sueldo tratando de cumplir su misión.
Haberla visto en Bs As hace un par de años en el Personal Fest fue medio un fiasco (salvo por sus míticos pezones parados). Ahí PJ Harvey parecía estar (o no estar) colgada de un árbol. Todo profesional, rapidito y adiós. No more festival.
Hasta el melanco de Thom Yorke dejo que su peluca se volara y cayó en sus garras para grabar a dúo "This Mess We’re In”, donde susurran: "Noche y día sueño con hacerte el amor" (Obvio, ese tema no está aquí).
En las sesiones con Peel grabó una deliciosa versión de "Beautiful feeling", apenas acompañada por su viola. Uno de los puntos más altos junto a "That was my veil".
Para saber todo, todo sobre ella, linkea su página oficial (ver enlaces). Es un obsequio de la casa.
Pero volvamos al disco. PJ confirma todo lo bueno que ha hecho, despojándose de cualquier artilugio de estudio. Es PJ pura sangre, nada transversal.
Después de "Uh Huh Her", había anticipado que nunca más se subiría a un escenario, cuestión que (gracias al Señor) no cumplió. En las sesiones con Mr.Peel (a las que concurrió entre disco y disco) dejó una especie de testamento que va desde 1991 hasta hoy.
Un paseo por sus 8 discos (todos absolutamente recomendables) en el que la indómita chica no deja títere con cabeza. No hay mucho para agregar, solamente ver amanecer escuchando esa voz de encantadora de serpientes.
Por favor, detenerse en "Wang Dang Doodle": el iniciático ronroneo de gatita enjaulada va creciendo hasta transformarse en la Tigresa Harvey. "Oh, my love".
*PJ Harvey- The Peel Sessions- Universal


Moriconi dijo
Buenísimo post. y bárbaro el enlace ("la Peleritti del pop"). ¿te gusta la negra?
18 Noviembre 2006 | 11:31 PM