Jorge Drexler, brillantes 12 segundos de oscuridad
"12 segundos de oscuridad" huele a mar, a desamor, a corazones rotos pero también a placer. Puede parecer un oxímoron. Pero, como canta Jorge Drexler, "la vida es más compleja de lo que parece".
Me reconozco como un seguidor del uruguayo, me gusta su voz, su modo de cantar, sus mínimos toques electrónicos para despejar cierta tendencia uruguaya al candombe, la murga, esas cosas.
"Dame calma y dame vértigo para llenar mis pocas horas lúcidas", canta en un hermosísimo tema.
Drexler no cambia demasiado los esquemas de sus últimos discos, y está bien.
Desde los aires bucólicos inspirados en Cabo Polonio (el arte del disco es buenísimo) a los vuelos transoceáncos y las mezclas de identidades que siempre sobrevuelan las letras de este uruguayo ganado por las masas gracias a una publicidad de sopa.
Un trombón sacude, apenás, la lógica drexleriana, cargada de guiños a las historias escondidas bajo las sábanas.
Médico él, compone una canción gloriosa ("El otro engranaje"), donde desnuda las célebres infidelidades de los cirujanos en las horas muertas de congresos y seminarios. O también, sin dualidad, en "La infidelidad en la era de la informática".
La versión de "High and Dry", de los fabulosos Radiohead, en acordes milongueros es fantástica. Y muestra la faz brit de Drexler, quien parece haber escuchado todo lo necesario que llega de esas tierras, pero sin plagios ni guitarras chirriantes.
"Quienquiera que seas", "Soledad" o "Sanar" hilvanan una tríada notable sobre ausencias, reclamos no correspondidos o añoranzas de lo que fue. También de lo que vendrá.
Invitados de la talla de María Rita, Paulino Moska y Arnaldo Antunes le sacan lustre al disco, pero jamás le hacen perder la pulpa.
"Soledad, creo que pasaremos juntos temporales. Propongo que tú y yo nos vayamos conociendo", larga un Drexler desgarrado por alguna pérdida del corazón.
Con una vocalización perfecta, toca la cuerda de los sentimientos sin emapalagar jamás.
Los doce segundos que tarda el faro de Cabo Polonio en volver a encenderse son las bienvenidas oscuridades de un disco exquisito que termina con una melodía a la "Sparklehorse".
"Nadie nace sabiendo que morir también es ley de vida. Pero cuando pasen los pájaros en bandada tu corazón va a sanar, volverás a esperanzarte y luego a desesperar. Y cuando menos lo esperás, tu corazón va a volver a sanar y luego a quebrarse", balbucea en "Sanar", el último track.
Drexler hace bien. "Como la sopa Knorr, dirán sus detractores".
Como lo que hace, dice y canta, diremos sus seguidores.
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*Jorge Drexler-Doce Segundos de Oscuridad- Warner.


Lucas dijo
Buenísmo!!!!!!!
23 Septiembre 2006 | 01:53 AM