Fito Paéz/ El mundo está en otro lado
¿Qué decir del disco de Fito Páez que no se haya murmurado antes? Eso sí, casi nunca por los "críticos de rock", que le temen a la hora de las reseñas como si estuvieran frente a un ejército comandado por Bin Laden.
"El mundo cabe en una canción" es el título. Si es así, habrá que refutarlo al rosarino: el mundo lejos está de representarse en sus últimas doce canciones. Que, además, repite los mismos tics de discos anteriores. Páez es ¿fue? un pibe talentoso para componer canciones que se metían en la piel pese a su horrenda entonación, que perdura.
"Del 63", "Giros" tenían esa impronta cancionera, de historias mínimas que se convertían en gigantes. Después vino ese extraño deseo de sonar como Prince, luego como Costello y más tarde a los Steely Dan.
Si lo bueno de Fito viene por el lado de las historias y solamente quiere dar "cosas simples", como dice en la penúltima letra de su último disco, sobrecargar sus composiciones, llevándolas a un pulso rocker que siempre suena igual, es un boomerang.
Hay letras muy bonitas que tienen que ver con primeros amores, infancias rotas o "eso que sangra en el corazón", pero infinitas pelotudeces que ya parecen haber sido escuchadas mil veces. Esas paralelas arjonianas de "la Cantilo y la Kate Moss", ufff...
Fito Páez debería hacer lo que alguna vez Nigel Godrich le sugirió a a Sir Paul: despojarse de arabescos.
Párrafo aparte para el último tema, "Caminando por Rosario", un cúmulo de lugares comunes, demagogia y citas al Parque Independencia y Arroyito. Macho, basta, se siente cierta vergüenza ajena.
Vaya uno a sabe qué pasa por la cabeza de Fito Páez. O por la mía: me dan pena sus últimos discos pero siempre los compro.
El mundo no cabe, ni ahí, en este cd.
*Fito Páez. El mundo cabe en una canción". Sony/BMG

RatonPerez dijo
tenés razón. Páez es un fraude.
22 Septiembre 2006 | 10:56 PM