Fernando Cabrera, misterio uruguayo
Cuando a Fernando Cabrera le preguntaron con qué músico se identificaba, el tipo dijo: "Yo toco Cabrera". Y punto.
El tiempo está después
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La calle Llupes raya al medio
encuentra Belvedere
el tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza
aquellas filas infinitas
saliendo de Central
el empedrado está tapado
pero allí está
La primavera en aquel barrio
se llama soledad
se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón
Un día nos encontraremos
en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después.
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Esta letra define mejor que mil palabras un disco extraño, pero bellísimo. "El tiempo está después", de Fernando Cabrera.
Sus cd's son tan difíciles de conseguir como el talento que derrama.
Canciones bien contemporáneas, letras que muestran cierto desvelo por los laberintos de la mente, y de una consistencia fuera de lo común.
"El tiempo está después" recopila algunas de las mejores canciones de Cabrera, algo así como el hijo de Eduardo Mateo y el padre de Jorge Drexler.
Iluminada, El tiempo está después, El loco, Punto muerto, La garra del corazón, Tangente, Los viajantes, Agua, Pandemonios, Copiando la lluvia, El posible López, La casa y No te acordás: obras maestras esculpidas con la paciencia del orfebre, la claridad de una noche de luna llena y la versatilidad de un uruguayo que se desprende de esa onda murguera media berreta. (No, no me gusta Jaime Roos).
Cabrera tiene un perfil bajo, algunos dicen que anduvo por neuropsiquiátricos, otros que el síndrome de pánico lo retiene lejos de los escenarios.
Lo cierto es que escuharlo (como se pueda) crea placer y luego adicción, de las buenas, por las canciones.
Acá va otra letra, en este caso una especie de declaración de principios, encontrada en un disco pirata que un amigo grabó en algún bar perdido de Montevideo:
Tengo la cartera corta
Tengo la mirada absorta
En mi interior
Tengo un corazón apenas
Siempre me tragué las penas
Y lo peor
Tengo muy pocos amigos
Que de nada soy testigo
Oigo decir
Mis canciones son cerradas
Mis pasiones son erradas
Qué porvenir
No me sobra simpatía
Ni me falta melancolía
Que canto mal
Voy ajeno por ahí
Sin patrimonio sin heridas
Elemental
Pocas veces doy un mimo
Al deporte no me arrimo
Qué cicatriz
Tengo la cabeza atada
Tengo la mirada añada
Que soy feliz".
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Un uruguayo diría: tomá pa' vo'.

NaveganteenLLamas dijo
Pués dime, dónde consigo los discos de este tío. Esas letras son poderosas. No tengo a nadie en Uruguay. Se han editado en España?
16 Septiembre 2006 | 05:41 AM