Categoría: jazz
4 Septiembre 2008
Si, vuelve Luces de la Ciudad tras un período de reposo. Lamentablemente con una pérdida enorme para la música. Ya vendrán todas las reseñas esperadas. Ahora es tiempo de recordar a un genio del piano, al que los diarios y medios especializados de Argentina no le dedicaron ni una línea. Es más, creo que los críticos ni se enteraron que existió el Vikingo de las teclas.
El pasado 16 de Junio de 2008 fue una fecha no grata para el mundillo del jazz, el pianista de jazz sueco Esbjorn Svensson, cuya fusión de melodías líricas y música electrónica inspirada en el rock abrió terreno en el jazz moderno, murió en un inexplicable accidente de buceo, tenía 44 años.
El trágico episodio ocurrió en las aguas de una pequeña isla cerca de Estocolmo, donde el músico se encontraba de vacaciones.
Svensson y su banda obtuvieron elogios de la crítica por su álbumes, ganaron varios premios incluido el Guiness Jazz. El grupo también fue nombrado mejor artista internacional en los premios BBC Jazz de 2003. Dos años después, fue la primera banda europea de jazz que apareció en la portada de la revista especializada Downbeat en Estados Unidos.
Svensson contribuyó de manera instrumental con el jazz contemporáneo. La banda, también conocida como EST.
LUCES DE LA CIUDAD se ocupó de reseñar a este estupendo trío el 27 de julio de 2007. Vale reiterar el post, que, además, se puede encontrar en los archivos del blog. Chau, Esborn. Nos queda tu música.
El antiguo Esbjörn Svensson Trio abrevió hace ya tiempo su denominación. No para hacer más comercializable su propuesta obviando la difícil pronunciación del nombre de su líder y pianista, sino como reconocimiento de éste a la organicidad de verdadero grupo que hay en esta formación: sobre el escenario y en el estudio de grabación.
Ese rasgo de modestia habla mucho en favor de Svensson, porque, si hay algo en lo que se pongan de acuerdo todos los que han analizado o reseñado un trabajo que ya ha superado con creces su primer decenio es que han conquistado un sonido personal, reconocible y distinto al de cualquier otra formación piano-bajo-batería que brille a este o al otro lado del Atlántico. Ese factor distintivo y distinguido sólo es posible bajo un liderazgo clarividente, en una trayectoria sin bandazos y sin esfuerzos desesperados por aclimatarse a tendencias o modelos de más peso en cada momento.
Esta formación, por cauces distintos a los de Atomic y su devastadora sección de viento, demuestra en qué basan su auge actual los solistas y formaciones nórdicas: pasión. "Viaticum" es un álbum incandescente en el que el concepto de la elegancia está unido a la manera de retorcer las melodías de este devoto de Thelonious Monk que es Svensson. Como sólo sucede con los grandes, la improvisación nunca le conduce a callejones sin salida, sino a avenidas de creciente amplitud y luminosidad. La breve "The Well-Wisher" es tan efectiva como uno de esos singles pop adictivos de los buenos tiempos. Y si E.S.T. son muy buenos en la concreción, consiguen no perderse en exhibicionismos ni en divagaciones sobre la nada cuando, por ejemplo, el bajista Dan Berglund se pone a hacer virguerías con el arco hasta entrar en un proceso febril de cualidad hendrixiana (por momentos casi llegas a pensar que lo que oyes es una guitarra). Por no hablar de la facilidad del batería, Magnus Öström, para adentrarse en paisajes avecindados al rock sin pegar un porrazo de más. Sólidos y espectaculares.
!-->!-->
servido por lucesdelaciudad
3 comentarios
compártelo
7 Mayo 2008

Tord Gustavsen es un músico noruego que se ha logrado consolidar, con sólo tres álbumes como un referente del nuevo jazz europeo y deja a años luz al jazz contemporáneo norteamericano, sin nuevas propuestas.
En pocos años, Gustavsen, han sorprendido a la escena mundial con un jazz culto, elegante, sofisticado y pulcro, de una belleza lírica, minimalismo expresivo y frescura creativa hasta las lágrimas, música que conmueve.
Se graduó en Musicología en la Oslo y actualmente realiza su tesis de Doctorado, además de una ardua tarea de investigación en las fuentes de la psicología de las relaciones desarrolladas por el psicoanalistas alemanes y noruegos, abordando temas como la paradoja de vivir y la dinámica del arte con un acercamiento apasionante a la noción antigua de dialéctica, sobre las paradojas de la vida y el arte, dilemas como la cercanía _distancia, el instante y el tiempo, la satisfacción y la frustración, las analogías entre la intimidad física, social y musical, el ser en un grupo social, en una relación y en el erotismo dialéctico de improvisación musical.
Gustavsen maneja maravillosamente bien los silencios y la tensión, con mágica intensidad nos seduce y nos acaricia con la extraordinaria delicadeza de su pulsación y perfección técnica. La batería y el contrabajo, a la misma altura susurrando al rededor del piano y privilegiando el desarrollo melódico. El virtuosismo individual no existe, eludiendo la demostración superflua.
Alguna vez leí por ahí que es el único músico que le hace el amor al piano, consecuente ¿no?
Los tres discos del trío han sido publicados por el sello alemán ECM, Changing Places, 2003, The Ground, 2005 y Being There, 2007.
Extraordinaria sensibilidad.
servido por lucesdelaciudad
2 comentarios
compártelo
14 Octubre 2007
Bobo Stenson se puede considerar como uno de los pianistas europeos con mejor currículo profesional, así como uno de los músicos más interesantes dentro del extenso y complicado mundo de los pianistas. Goodbye, es el primer trabajo para el sello discográfico de Manfred Eicher en cinco años, un espacio de tiempo que se me antoja excesivo a consecuencia de la gran calidad que atesora este músico.
La escucha atenta de Goodbye no dejará indiferente al aficionado, quien se llegará a preguntar si se encuentra ante un trabajo discográfico de un músico de jazz, o sencillamente, ante una grabación o una selección de temas musicales, en el más amplio sentido terminológico. La respuesta a la pregunta anterior, es fácil; tras sucesivas escuchas del cedé, se puede afirmar de una forma rotunda, que el presente trabajo de Bobo Stenson es un homenaje a la música, en su sentido más amplio, sin necesidad de imponer etiquetas para la catalogación de la música que desarrolla.
La abstracción de la música que despliega Stenson y su trío, desde los temas propios del pianista, de Paul Motian, de Anders Jormin, hasta un tema de música clásica de Henry Purcell “Music for a While”, es lo que provoca la extraordinaria belleza que impregna el trabajo desde el comienzo hasta el final del mismo, demostrando que el trabajo es una recopilación de músicas modernas, clásicas o románticas.
El trío, en condiciones de igualdad musical, desarrolla los temas con una exquisitez y belleza que es el resultado de la conjunción de todos los músicos, empezando por la personalidad del propio pianista, que desarrolla momentos de armonías modernistas, de melodías y efluvios musicales, a momentos más íntimos y pensativos.
A estos diferentes estados emocionales de la interpretación, ayudan tanto Anders Jormin como Paul Motian, el primero con un sonido preciso, sobrio y perfectamente conjuntado a la batería (excepcional la interpretación con arco en el tema de Tony Williams “There Comes A Time” o de Paul Motian “Sudan”), y un Motian pleno de facultades, con una interpretación aeróbica, por momentos precisa y minimalista, que posibilita un colchón sonoro para el desarrollo de ideas improvisatorias por parte de los componentes del grupo.
*Bobo Stenson-Goodbye-ECM
servido por lucesdelaciudad
sin comentarios
compártelo
26 Septiembre 2007
Reactivación de uno de los tríos más interesantes de los ochenta y noventa, el de Paul Motian con Frisell y Lovano, desde su separación hace unos ocho años, tras tantos años juntos primero en el quinteto del batería de principios de los ochenta, que luego se redujo a ellos tres con invitados ocasionales.
Por el camino dejaron discos exquisitos, algunos en este mismo sello, otros en JMT ( los gloriosos homenajes a Monk, Bill Evans y los tres discos de standards, "On Broadway" ), más tarde en Winter & Winter, aquí con un par de asombrosos directos.
Era, y es, un trío perfecto : el batería más melódico y "libre" que nunca tuvo Bill Evans, idóneo para esta música tan íntima, con el saxofonista que mejor ha sabido integrar el lenguaje lesteriano en la música de más acá del Free, y el más original y polifacético de los guitarristas de los últimos veinte años, que aquí encuentra terreno abonado para desplegar su lirismo inigualable.
Los tres, además, son atentos acompañantes, con gran cantidad de registros y una capacidad asombrosa de variar su estrategia para no estorbar en los momentos tan melódicos de los otros. Es difícil encontrar una unidad como esta, en la que sus componentes tengan tantas distintas cosas que aportar y se produzca como resultado semejante rotundidad en su música.
Este disco es una continuación de toda la maravillosa música del trío. Si hay alguna diferencia con la música que hacían hace diez años es que se notan, para bien, los derroteros por los que han andado Frisell y Lovano en sus últimos años, el primero casi ha abandonado sus sintetizadores, y su uso de los pedales es más sutil, menos abusivo que lo que era en su época anterior...sí que se nota en sus solos la relectura brillante que hace de la música norteamericana, y la influencia del Country es aún más evidente que antes. Lovano también ha reposado su discurso: siguen apareciendo esos suaves aullidos coltrenianos, pero el legato es más Lester Young que antes, y el legado de los Four Brothers en su lenguaje se ha hecho más evidente.
Sigue teniendo ese carácter único que hace que las melodías que toca suenan distintas, personales e intransferibles en su instrumento, y aquí está especialmente melódico.
Los temas son todos de Motian, pero suenan a fabricados para este grupo y son perfectos para el trío, y el único tema que no es suyo es una versión maravillosa, de las de pasar al libro particular de este grupo y los standards, de Jerome Kern y Oscar Hammerstein, que es el que da título al disco.
Como colofón, el sonido espectacular de esta casa de discos nunca ha tenido mejor destinatario que esta música pausada y preciosa, y la portada no es que siga en la línea que las ha hecho entrar en la historia particular de este arte, es que es de las mejores. Indispensable, indispensable y además, indispensable.
*Motian, Frisell, Lovano- I Have The Room-ECM
servido por lucesdelaciudad
1 comentario
compártelo
27 Julio 2007
El antiguo Esbjörn Svensson Trio abrevió hace ya tiempo su denominación. No para hacer más comercializable su propuesta obviando la difícil pronunciación del nombre de su líder y pianista, sino como reconocimiento de éste a la organicidad de verdadero grupo que hay en esta formación: sobre el escenario y en el estudio de grabación.
Ese rasgo de modestia habla mucho en favor de Svensson, porque, si hay algo en lo que se pongan de acuerdo todos los que han analizado o reseñado un trabajo que ya ha superado con creces su primer decenio es que han conquistado un sonido personal, reconocible y distinto al de cualquier otra formación piano-bajo-batería que brille a este o al otro lado del Atlántico. Ese factor distintivo y distinguido sólo es posible bajo un liderazgo clarividente, en una trayectoria sin bandazos y sin esfuerzos desesperados por aclimatarse a tendencias o modelos de más peso en cada momento.
Esta formación, por cauces distintos a los de Atomic y su devastadora sección de viento, demuestra en qué basan su auge actual los solistas y formaciones nórdicas: pasión. "Viaticum" es un álbum incandescente en el que el concepto de la elegancia está unido a la manera de retorcer las melodías de este devoto de Thelonious Monk que es Svensson. Como sólo sucede con los grandes, la improvisación nunca le conduce a callejones sin salida, sino a avenidas de creciente amplitud y luminosidad. La breve "The Well-Wisher" es tan efectiva como uno de esos singles pop adictivos de los buenos tiempos. Y si E.S.T. son muy buenos en la concreción, consiguen no perderse en exhibicionismos ni en divagaciones sobre la nada cuando, por ejemplo, el bajista Dan Berglund se pone a hacer virguerías con el arco hasta entrar en un proceso febril de cualidad hendrixiana (por momentos casi llegas a pensar que lo que oyes es una guitarra). Por no hablar de la facilidad del batería, Magnus Öström, para adentrarse en paisajes avecindados al rock sin pegar un porrazo de más. Sólidos y espectaculares.
servido por lucesdelaciudad
3 comentarios
compártelo
17 Enero 2007
Y finalmente Maradona y Pelé salieron a la cancha. Path Metheny y Brad Mehldau demostraron que los grandes pueden jugar juntos en su reciente disco, el primero en el que los jazzman se atreven a nutrise mutuamente.
Todo lo que hace/hizo Metheny debería figurar en la antología de la múscica, sea con su trío, como solista, con su cuarteto, en sus colaboraciones. El buen gusto, el groove particularísimo, el fraseo inconfundible son coordenadas que encajan directamente también con Mehldau, un pianista exquisito, heredero de Evans y Jarret.
Observar un concierto de Mehldau es adentrarse en un terreno hipnótico, en el que las tensiones desaparecen ante la primera nota. A ambos tuve ocasión de verlos en más de una oportunidad y siempre salí repleto de música y con ganás de más.
Tras muchos cabildeos el disco se ha editado en Argentina, y desde el primer track, "Unrequited", queda claro que la estrella es la música.
Salvo con las apariciones de Larry Grenadier y Jeff Ballard (actuales integrantes del trío de Mehldau), el disco es un dueto donde lo mejor que uno puede hacer es dedicarse a la contemplación.
"Ring of life" parece una de las mejores gemas del Path Metheny Group, donde los muchachos de Mehldau acolchonan y suenan ajustados a más no poder.
El jazz moderno ha dado otra lección de vitalidad, aunque el formato del trabajo exceda la cuestión de genero.
La tapa (mitad azul, mitad blanco) parece dibujar arenas blancas y un mar inacabable. Obviamente, la edición argentina lejos está de igualar en calidad de impresión a la americana. Pero, vamos, acá sí que lo que importa es el contenido.
Metheney conecta sus cuerdas directamente al corazón, desde donde traza escaleras al cielo bajo un patrón armónico cargado de melancolía. Advertencia: cualquier personalidad sensible puede lagrimear a lo largo de los 10 tracks.
En "Ahmid-6", el segundo tema, anuda reverberancias hacia el infinito hasta que (todo finito es) entra en escena el piano. Hasta el final van intercalándose solos increiblemente bellos.
¿Imagínense a Maradona y Pelé sin tener que jugar por los puntos pero haciéndolo con la misma camiseta, con el único obetivo de mostrar la belleza del fútbol?
Traspolando esa figura a la música, es lo que Metheny y Mehldau hacen en este disco iluminador, repleto de jazz, de hermosura, de buen gusto, de sutilezas.
*Metheney-Mehldau-Pat Metheny-Brad Mehldau-Nonesuch
servido por lucesdelaciudad
5 comentarios
compártelo
20 Septiembre 2006
Tremendo disco el que han decidido sacar a la venta Jack DeJohnette, Larry Goldings y John Scofield. Bajo el nombre de Trío Beyond ("Saudades", se llama el trabajo) repasan todas las vertientes del jazz hasta transformarse en un gigantesco torrente de tonos y melodías musicales.
DeJohnette formó el grupo para rendir homenaje a Tony Williams, hacedor de un combo en el que se inscribieron el organista Larry Young y el guitarrista John McLaughlin.
El batero del genial Keith Jarrett (que ha sacado su nuevo disco _en breve lo comento_) se complementa con Goldings (órgano y piano eléctrico) y Scofield (guitarra) como si tocaran juntos desde toda la vida.
Desde la fusión exquisita (esa que no funciona como telón de fondo para "esperando conexión") hasta el avant garde, pasando por furiosas capas de electricidad.
El sello ECM tiene la virtud de no fallar casi nunca en los productos que decide lanzar y, obvio, Saudades responde a esa lógica infalible.
Un álbum doble que se te mete en la cabeza y te transporta a sitios inesperados. "Pee Wee" es una demostración de que en el jazz viven los organismos que parecen muertos en otros géneros. Pero no es sólo jazz.
Grabado en el Queen Elizabeth Hall de Londres, sobresalen también la calidad del sonido, los climax y las inesperadas codas que llegan cuando parece que todo acabó.
Entre Jarret y Medesky, Martin and Wood flota este trío que decidió salir de gira por casi todo el mundo. Lamentablemente no vendrán a la Argentina.
Por fortuna, esta joya se puede conseguir en edición alemana, al precio de una joya, claro.
-
*The Beyond- Saudades- ECM
servido por lucesdelaciudad
4 comentarios
compártelo
15 Septiembre 2006
Madeleine Peyroux no es una voz más, de esas almibaradas artificialmente que mes a mes aparecen en escena promocionadas como "la nueva Diana Krall".
En su reciente disco (Half the erfecto world), se anima con versiones dulcísimas de clásicos como "La Javanaise", de Serge Gainsbourg, "Smile", de Charles Chaplin, "Everybody"s talking", de Willie Nelson o "The heart of saturday night", de Tom Waits.
La cantante (que el año pasado deslumbró en Buenos Aires) también compone sus propios temas, siempre en una armoniosa (y lograda) intención de seducir al oyente.
Relajada, armónica, Peiroux cautiva, mantiene intacta en sus temas la semilla del jazz pero se atreve a expandir otras sonoridades, otros géneros, aunque sin caer jamás en un híbrido.
Ideal para cuando llegás a tu casa, harto o harta de lidiar con el laburo, o con lo que sea, o para que la voz de Madeleine fluya como aire celestial miientras hacés lo que mjor te cabe.
En "Half the perfect world" también figuran cuatro temas compuestos por ella "basados en relaciones personales difíciles", como "One on a while" o "California Rain", en las que plasma sus reflexiones sobre "el aprendizaje de la vida, tanto en los momentos más felices como en los más duros", según ha dicho por ahí.
Nacida en Georgia pero residente en Francia, logra atrapar como su anterior disco "Loveless", que sacudió a crítica y público.
Lo de Madeleine Peyroux es un masaje en la espalda después del vértigo de un día en la ciudad.
*Madeleine Peyroux- Half the perfect world- Universal.
servido por lucesdelaciudad
4 comentarios
compártelo