3 Enero 2012
El 2011 fue uno de los años más paupérrimos que se recuerden en materia de rock argentino. A critierio de este blog, no llegan a cinco (5) las obras recomendables.
Que aquí se transcriben.
1) Salmonalipsis Now- Andrés Calamaro
2) A Propósito- Babasónicos
3) Dolmen - Ricardo Soulé
4) Norma- Norma
5) Vacante.
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31 Diciembre 2011
1) Peter Murphy- Ninht
2) The Sea and Cake- The Moonlight Buterfly
3)Kanye West/Jay Z -The Watch Throne
4)Radiohead - The King of Limb
5)Tom Waits - Bad as Me.
6)Earland & The Carnival - Nightingale
7) Apparat - The Devil's Walk.
8)Wilco - The Whole Love.
9) Robert Pollard - Lord of the Birdcage
10) James Blake-James Blake.
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Por: Mauricio Maronna
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31 Diciembre 2011
1) Peter Murphy- Ninht
2) The Sea and Cake- The Moonlight Buterfly
3)Kanye West/Jay Z -The Watch Throne
4)Radiohead - The King of Limb
5)Tom Waits - Bad as Me.
6)Earland & The Carnival - Nightingale
7) Apparat - The Devil's Walk.
8)Wilco - The Whole Love.
9) Robert Pollard - Lord of the Birdcage
10) James Blake-James Blake.
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Por: Mauricio Maronna
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7 Octubre 2011
ué modestia la de Deerhunter. Llamar a ‘Weird Era Cont.' disco extra para regalar con su nueva obra, ‘Microcastle', resulta casi insultante porque ese disco de regalo (que pretendía ser una sorpresa pero que se filtró accidentalmente en un post del blog de la banda) está lejos de ser un mero cajón de extras insulsos, demos o pijadas de ese palo: ‘Microcastle' y ‘Weird Era Cont.' conforman un disco doble. Mejor, un discazo doble.
Bradford Cox, el peculiar líder de la banda de Atlanta (su extrema delgadez se debe a que padece el síndrome de Marfan -no, no es una pose-), declaró antes de la edición del álbum que estaba cansado de los largos desarrollos que caracterizaban sus últimas canciones, ese ruidismo repetitivo casi elevado al drone que hipnotizaba en ‘Cryptogrames'. Que estaba más interesado en las "microestructuras" (sic). Y esa es la premisa de ‘Microcastle'/'Weird Era Cont.', canciones concretas, con melodías claras, con gancho, siempre pervertidas por el afán experimental del grupo.
Sin embargo, pese a ese interés por la concreción, asombra que lo que cohesiona ‘Microcastle' sea la singular y arriesgada estructura global del disco: arranca sorprendiendo con temas casi comerciales como ‘Agoraphobia', ‘Never Stops' y ‘Microcastle', atraviesa una fase central de calma chicha con las ambientales ‘Calvary Scars', ‘Green Jacket' y ‘Activa', para levantar de nuevo el vuelo espectacularmente con la genial ‘Nothing Ever Happened' y su espectacular coda final (una canción estremecedora que pretende narrar la vida más amarga jamás vivida, la de alguien que vive y muere sin haber sentido nada agradable, nunca) sin decaer un segundo (con esa gran ‘Saved By Old Times', que cuenta con la voz de Cole Alexander de Black Lips) hasta esa nana venenosa final, ‘Twilight at the Carbon Lake'.
Por su parte, ‘Weird Era Cont.' pretendía añadir algo de excitación a la salida del álbum que se había filtrado seis meses antes de su edición, así que decidieron volver al estudio y grabar otras trece canciones, canciones con la suficiente entidad como para observarlo más como un complemento a ‘Microcastle' que como una anécdota. Se trata de un álbum de estructura más convencional y equilibrada, aunque abunden más en su lado experimental. ‘Operation' o ‘Dot Gain' tienden a la psicodelia, pero nunca pierden esos efluvios pop tan presentes en toda la obra. ‘Vox Celeste' es un intensísimo crescendo de noise que contrasta con los aires de balada '50s de ‘Vox Humana', pero también hay sitio para el dream-rock de (claro) ‘VHS Dream' y ‘Focus Group' y cerrar la obra a lo grande con los diez minutazos de ‘Calvary Scars II/Aux Out', una necesaria continuación del precioso tema incluido en ‘Microcastle' que se funde y culmina con toda una orgía de guitarras al puro galope.
En mi opinión Deerhunter han conseguido una obra enorme, que no es sino un emocionante compendio, casi un manual de consulta, del out-rock norteamericano de los últimos cincuenta años: desde Bo Diddley, pasando por la Velvet, la psicodelia de 13th Floors Elevators, la no wave, Sonic Youth, Yo La Tengo, Pavement, The Flaming Lips, Liars... hasta Deerhunter.
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19 Julio 2011

Hubo un tiempo en que discos como ‘Your Favorite Music' o ‘The Ghost Of Fashion' prometían una meteórica carrera para el grupo de Eef Barzelay. Incluso llegaron a entregar su obra culmen, el para mí superlativo y nunca bien ponderado ‘End Of Love', un verdadero tratado de desnudez emocional y fracaso sentimental. Tras eso, las tensiones internas derivadas de los problemas personales y financieros de los miembros de la banda provocaron la ruptura de Clem Snide, en el año 2006. Eef publicó y paseó por el mundo dos buenos (no notables) discos en solitario hasta que en la pasada primavera, volvió a contactar con el batería Ben Martin y el bajista Brendan Fitzpatrick para reanudar la actividad, publicar el disco que quedó grabado poco antes de su separación, ‘Hungry Bird', y hacer una gira. Así que puede decirse que este ‘The Meat Of Life' es el verdadero disco de regreso de Clem Snide.
En su séptimo disco de estudio persiste el mismo espíritu de amargura y desencanto que reinaba en ‘Hungry Bird' pero parece que, al fin, Eef ha decidido abrir un poco las cortinas y dejar que un hilo de luz entre en el viciado ambiente oscuro de su habitación. Así, podemos reencontrarnos con los viejos Clem Snide, los de ‘I Love The Unknown' o ‘Ice Cube', en cortes como ‘BFF', ‘Denise' o el vibrante ‘Wal-Mart Parking Lot'.
De nuevo Mark Nevers (Lambchop, Calexico) produce con inteligencia añadiendo arreglos comedidos y elegantes que visten pero nunca saturan las canciones, como las cuerdas (¡ese cello!) de la estupenda ‘With Nothing Much More To Show Of It' o el trombón final de la mencionada ‘Denise'. Tampoco falta su recién adoptada épica (la misma que reinaba en cortes como ‘Pray' de su última obra) en temas como ‘Forgive Me, Love' o el que da título al disco, en el que se ponen claramente en plan Wilco. Pero donde se muestran certeros como nunca es en la emotividad y sencillez de canciones como ‘Denver', ‘Song For Mary', la sobrecogedora ‘Please' o el exquisito soul de ‘Anita'.
Lo que sí permanece imperturbable es el talento de Barzelay para desarmar con sus letras y llenarnos de desazón con su amargo sentido del humor, con algunos versos para enmarcar. Latigazos como "I hid the bottle in the woods to mark the spot where I first realized that we we have is more than good" (en la ebria rabieta resignada del amante abandonado por algo mejor -'Denise'-), "I hope that you never forgive me, forever deny me your smile, cause I met this woman in Denver and now she is carrying my child" (la confesión amarga de que hay otra, que es más joven y está embarazada -'Denver'-), "I got high with a Sufjan Stevens fan in Normal, Illinois, and this song goes out to all you beautiful American boys and girls" (que ya lo dice todo de ‘I Got High') o "Trust me you don't want to know how I really feel, I'd like to enjoy this meal, I don't want to talk anymore" (en la furia interna previa al fin de una relación, ojo, profesional o artística -'BFF'-) parecen sencillos, pero no está al alcance de cualquiera transmitir desolación con una media sonrisa.
Hubo un tiempo en que Clem Snide podían haber sido enormes y la vida les puso en la segunda fila, en la fila en la que se sientan los que, con discos como ‘The Meat Of Life', seguirán poco a poco ganando algunos fans, no muchos, que les serán fieles para siempre.
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16 Junio 2011
Ahora que veo el cartel que señala "Teodelina, 10 kilómetros" me acuerdo de Varelita.
A Varelita, nunca, nadie, pudo acertarle la edad, obstinado como siempre estuvo en no crecer, en cruzar a todas las generaciones, en ser cómplice de las camadas de adolescentes que pasaban los días en el pueblo.
A Varelita, además de la edad, no se le conocía oficio alguno. El sólo parecía querer ser árbitro de fútbol. Pero no. Esa era su estratagema para no dejarle paso a la madurez, palabra que de tan hueca termina por no decir nada.
Todas las veces que se planteaba el desafío de un picado en el baldío frente al Hotel Plaza o en la canchita de la iglesia, recurríamos a Varelita: era la mejor forma de hacerlo feliz. Ahora creo que en verdad era la mejor forma de hacernos felices.
Y ahí iba Varelita, con un desvencijado silbato que alguna vez fue profesional y del que él se sentía orgulloso enrostrándonos que era reglamentario de AFA. Una cajita de chiclets Adams era su tarjeta amarilla y un paquete de Jockey Club aplastado oficiaba de tarjeta roja. La que Varelita nunca sacaba.
El gran momento de Varelita sucedió cuando le dieron vía libre para que sea juez de línea en un torneo preparatorio de sexta división de la Liga Venadense, lo que le dio pie a la radio de circuito cerrado del pueblo a hablar de "Varelita, el hombre de negro".
Fuera de los sábados gloriosos de superacción futbolera, a Varelita sólo le importada tener su portátil pegada al oído, el dial eternamente clavado en radio Rivadavia y la Oral Deportiva como programa favorito. Así se lo veía a Varelita en la puerta de su casa, mechando puteadas porque nadie se ocupaba de su Vélez querido.
Jamás nos olvidábamos de invitar a Varelita a cuanto asado organizábamos para saldar cuentas pospartido. Varelita aprovechaba el momento para darle lustre a su catarata informativa: se despachaba hablando de la historia del fútbol argentino, las formaciones de los equipos y los pronósticos. Varelita tiraba datos, números y nombres con una velocidad que lo terminaba atragantando.
Ahora, a punto de entrar en el terreno de "zona urbana" que marca otro cartel, me doy cuenta cómo me gustaría verlo a Varelita sentado en el mismo lugar de siempre, con su cara aniñada y el pelo cortado al ras. Ir a su encuentro esperando que una voz chillona ordene desde su portátil: "Roberto Ayala, la deportiva".
Quisiera no darme cuenta de que han pasado 30 años, los suficientes como para que nada esté en su lugar. Aun en mi pueblo, aun sin Varelita.
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24 Enero 2011
Mejores discos 2010, según LUCES DE LA CIUDAD
1) Kanye West - My Beautiful Dark Twisted Fantasy
2) Brian Eno- Small Craft On A Milk Sea
3) Flying Lotus- cosmograma
4) Arcade Fire- the suburbs
5) Yuka Honda- Hearth chambers Phantom
6) Broken Bells- Idem
7) Eels- End Times
8) Gorillaz- Plastic Beach
9) Grinderman- 2
10) Prefab Sprout
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10 Enero 2011

Con un presupuesto de aproximadamente 3 millones de dólares, Kanye West salió a romper el mercado discográfico en pedazos una vez más. Y no conforme con eso envolvió a la crítica en un halo de enamoramiento digno del día de San Valentín en el que prácticamente toda la prensa mainstream puntuó con sus máximos valores a My Beautiful Dark Twisted Fantasy.
Cuando, al leer las reseñas, uno se entera que el rapero se recluyó en una mansión de Hawaii para las sesiones del disco, se imagina la escena de la película Walk Hard, The Dewey Cox Story en la que el actor John Reilly parodia a Brian Wilson en la grabación de Smile. Aquí uno percibe a un West completamente desquiciado y obsesionado en hacer "el disco más grande de la historia", armado de raps agudos y punzantes sobre su propia estupidez y la de los demás, que compran lo que él dice.
En algún punto, la mediatización de las estrellas en los medios norteamericanos hace que muchos parezcan cortados con la misma tijera. Kanye West podría ser al hip hop lo que Lady Gaga al pop, pero el talento y la visión de este demente está muy por encima de los atuendos y los videos forzosamente conceptuales de la rubia platinada.
En My Beautifull Dark Twisted Fantasy Kanye deja en claro que ni en tus sueños más salvajes podrías haber imaginado escuchar un disco así. Aparecen artistas como John Legend, "la invitada de todos" Fergie de Black Eyed Peas, Bon Iver, Raekwon y hasta Chris Rock improvisa un acting respecto de una dolorosa separación en el medio de esta bola de samplers robados a mano armada. También están la promesa del rap Kid Cudi y el consagrado Jay-Z con su mujer Beyoncé.
Sobrecargado (y a veces saturado) de texturas, el disco busca ser contraproducente para quienes lo escuchamos con auriculares, lejos del sonido minimalista de sus álbumes anteriores. Pero hay tanto por escuchar y todo junto, que es difícil hacer un análisis serio y profundo del mejor disco de Kanye West hasta el momento.
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servido por Mauricio
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